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Estamos en pleno julio y tal vez sea oportuno en este número de la revista hablar de las vacaciones, particularmente las de los niños. Para muchos padres es una auténtica pesadilla tenerlos en casa durante tanto tiempo, dicen que los pequeños terminan aburriéndose, pegándose, molestándolos y sin saber qué hacer. En general -no sólo en vacaciones que es cuando más se aprecia- los niños son inquietos, se mueven, no paran y agotan a los padres. En los últimos años se ha venido aplicando el síndrome de hiperactividad para aquellos niños que no logran quedarse quietos, que presentan una falta de atención, trastornos en el aprendizaje, no consiguen sentarse para hacer los deberes y, a veces, manifiestan ser bastante impulsivos. Estos niños son tratados cada vez de manera más frecuente con anfetaminas. Medicamentos, estos últimos, estimulantes del sistema nervioso central, desechados hace ya tiempo por sus efectos secundarios y que, como indicamos, vuelven a ser vendidos para tratar la hiperactividad. ¿Cuál es el riesgo? Hemos de reconocer que en los últimos meses se ha instalado la discusión acerca del auge de la medicación para los niños. En algunos colegios los padres son enviados por los mismos profesores a los pediatras que, a su vez, derivan a los neurólogos y psiquiatras infantiles, quienes luego de realizar un diagnóstico, indican esta medicación y, en ciertos casos, como única terapia. A partir de este momento el niño es clasificado como "enfermo psiquiátrico medicalizado", paralelamente se pierde la oportunidad de que un niño y su familia exploren y comprendan las verdaderas causas de su preocupación. Esta situación podría evitarse si fuera evaluada por un psicoanalista. Con la terapia psicoanalítica observamos varias características clínicas: Son niños con una serie de alteraciones en el comportamiento, como el hecho de ser muy inquietos desde el punto de vista motor porque no se les permite hablar, siempre son interrumpidos por los mayores, a la vez que no se les escucha. Es decir, lo que no es expresado en palabras tiende a ser expresado con una exageración del movimiento. En otras ocasiones la familia sobrecarga al niño con sus propios problemas, le cuentan "todo" y esta manera de actuar siempre lo sobreexcita. Los niños hiperactivos denuncian de esta manera que algo en la familia no va bien. De ahí que actualmente el tratamiento más efectivo para el síndrome de hiperactividad -sin riesgos para la salud de los menores- sea fundamentalmente el psicoanálisis de los padres. El niño puede asistir a algunas sesiones, pero lo más importante para atender al niño, es atender a sus padres. Gracias a todos los lectores y que disfruten del merecido descanso estival.
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